El bar Riojana Rock queda al borde del cierre porque el Ayuntamiento le impide los conciertos

Concierto en Riojana Rock de Meibi y los Vietnamitas Blancos durante las fiestas de Barakaldo
Concierto en Riojana Rock de Meibi y los Vietnamitas Blancos durante las fiestas de Barakaldo
Alcaldía sí permitió la música en las fiestas de julio y señaló que el local cumplía los requisitos legales 
"Como siga así voy a tener que cerrar". La afirmación la hace, desesperanzada, Edurne Emaldi. Hace siete meses, el 8 de marzo de 2016, reabrió las puertas del local de Juan de Garay 24 donde había funcionado el bar La Riojana, hoy rebautizado como Riojana Rock. Para hacerlo, dotó a la lonja de todos los equipos exigidos por la ley y confió en recuperar el ambiente rockero, incluidos los conciertos. Pero el Ayuntamiento de Barakaldo ha cortado las esperanzas. Emaldi acaba de recibir la noticia de que, una vez más, no le autorizan una actuación musical.

El concejal de Alcaldía, Gorka Zubiaurre (PNV), firma el documento en el que, con una sola frase, sin informe técnico ni más detalles, le indica que "no es posible acceder a la petición" para el concierto. No hay argumentos para la negativa, que se produce, paradójicamente, a pesar de que durante las fiestas de Barakaldo sí permitió la música y entonces lo hizo con un informe que consideraba cumplidas las exigencias legales, incluida la ley de juegos y espectáculos así como los niveles de ruido y aforo. La única diferencia las solicitudes de julio y noviembre es el mes.

La responsable de Riojana Rock, que sospecha que la actitud del Ayuntamiento se debe a la actitud de un solo vecino, explica que en este medio año ni siquiera ha podido aún recuperar la inversión realizada para abrir el bar. Para poder ponerlo en marcha, ha tenido que instalar limitador de sonido, la lonja está totalmente insonorizada, se ha colocado doble puerta, acondicionado un escenario y adecuado el sistema de ventilación. El sonido no llega al exterior y, además, el horario para las actuaciones no se adentra en la noche. Arrancan a las 20.00 horas y para las 21.30 ya han terminado.

Edurne Emaldi, que lleva toda la vida en hostelería —El Patio, Victoria, Carpe Diem— sólo pide que le permitan un concierto cada mes. Sabe que la música en directo da "alegría" al establecimiento. Se ha dejado "todos los ahorros" para esta iniciativa. "Piden emprendedores, pero no hacen más que poner trabas", se lamenta. El bloqueo pone en peligro dos puestos de trabajo y la continuidad de un local de hostelería que acoge exposiciones, reuniones y recibe el apoyo de los rockeros barakaldeses. Para las fiestas de fin de año, Riojana Rock volverá a pedir permiso para la música en directo y confía en que el Ayuntamiento reconsidere su posición. "Así no puedo sobrevivir", advierte.