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Acusan a Precicast de participar en el negocio de la guerra causante de la crisis de refugiados

Manifestación contra la guerra
La plataforma contra la exclusión social Berri-Otxoak ha anunciado su adhesión a la convocatoria, este sábado 19 de septiembre —12.00h— de una manifestación en Bilbao contra las políticas migratorias de los países ricos y las acciones bélicas en Oriente Medio. La organizadores acusan a los Estados occidentales de haber propiciado la inestabilidad causante de la actual crisis humanitaria de refugiados, una situación que vinculan con el negocio de la guerra. En este sentido, los manifestantes señalan que "cientos de empresas" vascas "trabajan para engordar a la élite militar". Entre estas compañías, citan a la barakaldesa Precicast Bilbao, en el barrio de Desierto, y recuerdan que son negocios subvencionados con dinero público.

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> 11/04/2015. Un centenar de ciclistas protesta contra la industria militar en Barakaldo



Comunicado
Este SÁBADO 19 a las 12.00 horas y desde el TEATRO ARRIAGA partirá una MANIFESTACIÓN, para denunciar las políticas migratorias de los Estados de Occidente.

Solidarizándonos con las personas que se ven en la necesidad imperiosa de salir de sus países de origen por razones económicas, guerras y conflictos.

Denunciaremos las guerras imperialistas, los intereses del negocio de la industria militar y los intereses capitalistas de las grandes potencias para los desplazamientos forzados.


EL GRAN NEGOCIO DE LA GUERRA

Una ola de fervor humanitario recorre los países de la OTAN. Parece que de manera brusca hemos tomado conciencia del drama de miles de personas que tratan de cruzar el Mediterráneo. Durante décadas, miles de migrantes emprendieron la ruta del mar desde todos sus puntos, personas que huyen de sociedades fragmentadas fruto de conflictos bélicos y económicos, algunos olvidados, cronificados, como ocurre en Africa y Asia, alimentados por las mismas potencias que hoy parecen estar dispuestas a acoger a las víctimas de la guerra y de la pobreza extrema.

Pero nada de esto es nuevo, desde la guerra Afgano-soviética, EE UU ha colaborado con diversas organizaciones yihadistas para garantizar su control sobre la región a través de la desestabilización y el conflicto étnico-religioso.

Irak (2004) fue uno de los máximos exponentes de esta encarnizada batalla por controlar oriente, y el resultado de la intervención de la OTAN ha provocado no sólo la absoluta fragmentación social del país, si no una catástrofe humanitaria sin precedentes, pero de jugoso rédito económico para EEUU y sus aliados.

Siria es otro ejemplo del hostigamiento imperialista. Desde hace 4 años EE UU, la UE, Arabía Saudí, Israel o Turquía están armando, financiando y entrenando al ejército libre sirio (organización que mantiene incuestionables lazos con el ISIS) para aumentar las tensiones dentro del país y provocar o bien la caída de Bashar al Assad, o bien precipitar un contexto de inestabilidad suficiente que lleve a la OTAN a justificar una intervención.

Estas condiciones ya se reprodujeron en Libia en el 2012 y acabaron con el asesinato de su presidente Gadafi y el Gobierno del Estado a manos de fuerzas políticas leales a las posturas de occidente. Pero ¿Qué intereses persiguen las potencias occidentales en estas regiones? Sin duda el control absoluto al acceso del crudo y del gas que abunda en esa zona y que en el caso de Siria es de control estatal. Siria, como lo fue Libia, e Irak en su momento, y así como lo es Irán, es un país que no simpatiza con las posturas y exigencias de occidente, lo que le sitúa como obstáculo fundamental del imperialismo estadounidense en su interés de monopolizar la explotación energética y el control de las reservas acuíferas de la región.

Para que el negocio de sus frutos la industria armamentística no debe parar. Tampoco se detiene en Euskal Herria. En nuestras tierras cientos de empresas trabajan para engordar a la élite militar, piezas de artillería, aeronáutica, misiles, minas antipersonas, por nombrar unas cuantas como ITP en Zamudio, PRECICAST en Barakaldo, o SENER en Getxo. Empresas subvencionadas con dinero público y aunque parezca increíble a día de hoy ni un solo sindicato ha realizado un cuestionamiento de la participación vasca en la industria armamentística.

Afortunadamente en un territorio donde habitan tres millones de personas de diferentes grupos étnicos y religiosos, lo que los kurdos llaman Rojava, se está gestando un proyecto emancipador y revolucionario, poniendo en práctica una democracia participativa, repartiendo los recursos entre sus comunidades, trabajando en colectivo y defendiéndose con uñas y dientes del monstruo Estado Islámico. Pero es evidente que éstos no entran dentro de los planes del Imperialismo. Dicho proyecto emancipador es el blanco de los ataques, sobre todo por parte de Turquía, en la que en estos momentos ha desatado una guerra sin cuartel contra la determinación del pueblo kurdo.

Decimos no a la intervención imperialista, sabemos que dichas acciones conllevarían a un desastre humanitario cada vez peor. Defendemos el derecho inalienable de las personas, independientemente de su origen a transitar libremente por el planeta.

NO A LA INTERVENCIÓN IMPERIALISTA
ARRIBA LOS PUEBLOS EN LUCHA