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Tania Yáñez | máxima goleadora de la División de Honor de Balonmano femenino
“Si me quiere llamar la selección nacional, aquí estoy dispuesta”


Mariela Estévez Campos | Fotos: Luis Javier González 'Tito'

No conduce un Bugati de más de un millón de euros como Ronaldo ni vive en una mansión de tres millones y medio de euros como Messi, pero marca muchos más goles que cualquiera de ellos. Tania Yáñez (1986), barakaldesa, ingeniera industrial y jugadora de balonmano, por ese orden, ha sido varios años la máxima goleadora de la División de Honor femenina de balonmano y su tanteo está por encima incluso del de las estrellas de la liga masculina. Su equipo, el Club Balonmano Zuazo Femenino, es el único de Barakaldo, en todas las disciplinas, que milita en la máxima categoría. A pesar de ello, para jugar fuera de casa, las deportistas del Zuazo deben viajar de madrugada, llegar a su destino, jugar y volver a Barakaldo para, sin apenas descansar, incorporarse al día siguiente a sus puestos de trabajo o a sus clases. Y ninguna de ellas puede plantearse siquiera vivir del deporte que es su pasión y al que entregan todo su tiempo libre.

Juega al balonmano desde los nueve años, ha pasado por todas las categorías y sólo le falta para culminar una brillante carrera de éxitos ser llamada a la selección nacional. “Eso sí que sería la leche. Sería llegar a lo más alto”, dice, permitiéndose por una vez soñar.


Ha compaginado los entrenamientos con la exigente carrera de ingeniería industrial, aunque reconoce que ha tenido más dificultades para compatibilizar el balonmano con el trabajo, durante el año y dos meses que ha estado contratada.

Sus mayores fans son su pareja, que la sigue a todos los partidos fuera de casa, y su madre, que no se pierde ninguno en Barakaldo acompañada siempre de una trompetilla con la que anima a su hija desde las gradas con fuertes bocinazos.

No descarta tener hijos si consigue un trabajo estable, pero en un futuro lejano. “Aún me queda mucho balonmano”, asegura tan convencida como cuando niega la posibilidad de dedicarse laboralmente a algo que no tenga que ver con sus estudios. Denuncia la falta de apoyo económico que tiene el deporte femenino y en concreto el balonmano. Y reclama a los medios de comunicación que se liberen de la tiranía del fútbol masculino y atiendan a otras disciplinas.

"He jugado balonmano toda la vida. Empecé en el colegio de Zuazo a los nueve años y he pasado por todos las categorías. Jugué el año pasado en el Castro porque estaba en División de Honor y el Zuazo en Division de plata y una jugadora siempre aspira a progresar en su carrera. Pero en cuanto nuestro equipo volvió a ascender regresé a casa".

Pregunta. ¿Cómo se define como jugadora?
Respuesta. Soy rápida y tengo una finta bastante explosiva que desconcierta mucho a las defensas contrarias. Le pongo muchas ganas al juego, siempre estoy ahí. Mi asignatura pendiente es la defensa.


P. ¿Y como persona?
R. Estoy para ayudar en lo que puedo. Soy sincera y tengo un punto de mala leche. También soy muy testaruda, siempre quiero tener la razón. Aunque muchas veces esa testarudez me ha ayudado a salir adelante.


P. ¿Cuál ha sido el mejor momento de su carrera?

R. Ha habido bastantes. El Partido de las Estrellas del año pasado, por ejemplo. Nunca he jugado ascensos, pero si muchas fases de ascenso y el ambiente que se crea es una pasada. Nos hemos clasificado para la Copa de la Reina y allí también hay un ambiente de la leche. O cuando estás a punto del descenso y en los partidos te juegas la vida, conseguir la permanencia es muy emocionante.

P. ¿Cuál es el mayor problema que tienen en el equipo?

R. La falta de apoyo económico. La crisis ha afectado demasiado al deporte en general, pero sobre todo al femenino. Antes, cuando jugábamos fuera, nos íbamos el día anterior, dormíamos en un hotel, al día siguiente nos dábamos un paseo por la ciudad y llegábamos al partido descansadas. Ahora es una locura. Si vamos a jugar a Galicia —pongo el ejemplo porque es el destino más lejano—, salimos a las seis de la mañana, llegamos, jugamos y volvemos. Es una paliza.

P. ¿Cómo se hace para compaginar una carrera tan exigente como ingeniería con el deporte de competición?
R. Siempre he dicho que, si quieres, hay tiempo para todo. Nuestro horario de entrenamiento, de ocho a diez de la tarde, facilita el poder conciliar el deporte con el resto de ocupaciones. En la universidad, iba a clase por las mañanas, estudiaba por las tardes y después me iba a entrenar.


P. ¿Y con el trabajo?
R. Tengo que reconocer que con el trabajo me costaba más. He estado un año y dos meses trabajando —ahora vuelvo a estar en paro— y levantarte a las seis de la mañana, trabajar —aunque yo tenía un horario muy llevadero— salir a las cinco, merendar y marcharte a entrenar, no lo hace cualquiera.

P. ¿Qué opina su familia de su dedicación al deporte?
R. Siempre me han animado. He llevado bien los estudios y ellos siempre han confiado en mí. Mi ama va a todos los partidos que jugamos en casa con la trompetilla y en la grada sólo se le oye a ella animando.


P. ¿Su pareja es deportista?

R. No, no lo es, pero es mi fan número uno. Hace equilibrios con su trabajo para seguirme a todos los partidos

P. ¿Cuáles son sus expectativas?
R. Llegar a lo máximo que podamos con el equipo. Aunque la escasez de presupuesto no nos permite aspirar a mucho. Las jugadoras que destacan se van a equipos mejores y a ligas más competitivas.

P. ¿No le tienta irse al extranjero a jugar en ligas profesionales?
R. El año pasado tuve dos ofertas para irme a Francia pero me salió trabajo y decidí quedarme.


P. Y cuando acabe su carrera como jugadora, ¿se plantea continuar en el balonmano como entrenadora?

R. En principio, no. Quiero trabajar en lo que he estudiado. Pero la vida da muchas vueltas y de momento quiero seguir con el balonmano hasta que dure.


P. ¿Y si le llaman de la selección nacional?
R. Eso sí que sería la leche. Sería llegar a lo más alto. Si me quieren llamar, aquí estoy.

P. ¿Qué le diría a las niñas barakaldesas para animarlas a que jueguen al balonmano?
R. Es un deporte muy bonito. Es verdad que te quita mucho tiempo y con 14 años en lo único que piensas es en salir de fiesta. Pero te da muchas cosas a cambio.

P. ¿Qué se puede hacer para promocionar el deporte femenino y, en concreto, el balonmano?
R. Es necesario que los medios dejen de centrarse en el fútbol masculino y empiecen a hacerlo en el resto de deportes. Y por supuesto, mentalizar a la gente de que existen más disciplinas y de que el deporte femenino en España está a un altísimo nivel. Supongo que es una cuestión de educación.


P. ¿Qué significa para usted Barakaldo?

R. He nacido aquí. Aunque vivimos unos años fuera,  cuando tenía ocho años regresamos y aquí es donde descubrí el balonmano. Tengo muy buenos recuerdos del colegio de Zuazo donde estudié y de los Paúles donde hice la ESO y bachillerato. Yo soy muy de ir de compras y me encanta que aquí tienes todo a mano, en cinco minutos estás en todos sitios.