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Sin Fronteras | Jacobo López 'Jako', casi seis años de trabajo en su personal paraíso mexicano


por Adela Estévez Campos

Jacobo López (1979), más conocido por 'Jako' por sus amigos, es un barakaldés de la cantera de Paúles. Ha trabajado casi seis años en México, pasando por todos los estatus laborales: becario, trabajador en la empresa pública y en la empresa privada. Está satisfecho de una experiencia en la que se enamoró de su país de acogida y de sus gentes y que recomienda a todos los jóvenes que finalizan sus estudios, tengan o no trabajo, como método infalible para abrir sus mentes y para descubrir que existen muchos mundos y muchas verdades. Se muestra orgulloso de haber logrado, en lucha con una compañera ferrolana, que sus compañeros de trabajo en México declarasen que el Barakaldo Club de Fútbol era mejor club que el Racing de Ferrol, proponiendo que se votase en función del himno y logrando que ‘Baraka ataka’ fuese elegido por aclamación unánime, frente a la seria y oficial marcha del equipo de la ciudad departamental.


Pregunta. ¿Qué recuerdos tiene de su paso por los Paúles de Barakaldo?
Respuesta. Los normales del colegio: los juegos en el patio, los partidos, las madres esperándote en la puerta y algún profesor más severo. Todavía conservo relación con alguno de los curillas y muy buenos amigos.

P. ¿Y de la Universidad?
R. Estudié Administración de Empresas en Deusto y en cuarto de carrera, tropecé con una profesora, María Kövesdi, que había participado en la implantación del programa PIPE de internacionalización de empresas y que era una de las profesoras que impartía la asignatura de Comercio Exterior. Me impactó desde el primer momento.

P. ¿De qué manera le afectaron sus clases?
R. Me abrió la mente que estaba centrada en mi pequeño mundo de Barakaldo e hizo que me picara el gusanillo de viajar al extranjero escuchando sus lecciones sobre todas las posibilidades que nos esperaban e informándonos de todas las becas para trabajar en el exterior.

P. ¿Fue entonces cuando decidió irse?
R. Todavía no. Al terminar la carrera hice un curso en la empresa de esta profesora, que asesora a empresas para que trabajen en el exterior e inicié los procesos para conseguir la beca del Instituto de Comercio Exterior de España (ICEX) y la del Gobierno Vasco. Me concedieron la del Gobierno Vasco y con ella me fui de becario a México. Estuve 10 meses en la oficina comercial de la embajada de España y seis en Idom, una empresa vasca de ingeniería y consultoría.

P. ¿Qué hizo cuando se acabó la beca?
R. ¡Quedarme! Estaba muy a gusto en el país y la empresa estaba contenta conmigo, así que me renovaron el contrato seis meses más. Después trabajé tres años en Spri, una agencia de desarrollo que ayuda a las empresas vascas a salir al exterior. Entre una cosa y otra me hice con un currículo que hubiera sido difícil de conseguir en Barakaldo.

P. ¿Por qué volvió?
R. Por necesidad. Empecé a trabajar en una empresa gallega radicada en México con la que firmé un acuerdo que no cumplieron, así que a los tres meses lo dejé y de pronto estaba sin trabajo. Lo busqué pero no lo encontré.

P. ¿Echaba de menos la anteiglesia?
R. Relativamente, porque volvía cada cierto tiempo y estaba muy cómodo en México, pero mi estancia había sido un poco irresponsable. La verdad es que debía haber ahorrado un poco má. También es cierto que una parte importante de lo que gané lo gasté en hacer un máster en negocios y administración (MBA) mientras estuve allí.

P. ¿Qué le hubiese gustado tener allí de Barakaldo?
R. La familia y los amigos, desde luego. No echaba de menos las salidas porque la ciudad de México tiene una oferta cultural bastante amplia y además los fines de semana puedes irte a Acapulco o hacer recorridos por las zonas arqueológicas.

P. En general, los barakaldeses que salen al extranjero añoran la comida vasca. ¿A usted no le pasó?
R. Todo lo contrario. Me encantó la comida de allí. Es una de las cosas que más añoro de México. Me hubiese traído encantado a Barakaldo unos tacos al pastor o unos tacos con carne de ternera y queso Oaxaca, guacamole con nachos. O los desayunos. No hay nada mejor que los desayunos mexicanos. Los mexicanos cuando salen al extranjero echan más de menos su comida que a la familia.

P. ¿Qué más se llevaría de México?
R. Los amigos. Y el clima. No es que el clima de Barakaldo sea malo, no es nada extremado, es agradable, pero es que allí por lo menos 300 días al año hace sol. Nosotros nos íbamos los viernes por la noche a una playa al lado de Acapulco y por la mañana, después de desayunar, nos sentábamos allí, mirando el mar, con una comanda de nachos con guacamole y nuestras Coronitas ¡Eso sólo se puede hacer si hace sol!

P. ¿Qué diferencias ve entre la gente mexicana y la barakaldesa?
R. Los mexicanos y en general todos los latinoamericanos son mucho más abiertos que nosotros, entablan más fácilmente conversación. Yo creo que los países son distintos en función de sus personas. Cuando, como ocurre en México, son tan cercanos, sientes más afinidad con el país, te integras antes.

P. ¿Qué hay de cierto en las noticias que hablan de la inseguridad en México DF?
R. Los medios dan una información un tanto sesgada. Es verdad que hay un índice alto de delincuencia, pero también el índice de población es muy elevado. Habría que poner las dos cosas en relación. Hay cosas ciertas, como el asunto de los secuestros exprés, pero que no afectan a la población en general o a los extranjeros, van a por gente con dinero y por sus hijos. Y en cuanto al resto de los delitos, no te tocan si no compras el billete de lotería.

P. ¿Qué quiere decir con eso?
R. Comprar el billete de lotería es parar un taxi en la calle en vez de llamar a uno de una compañía de taxis, sobre todo si vas solo, o ir a una zona peligrosa. En los casi seis años que estuve allí sólo fui testigo de un atraco y de un intento de robo de un bolso, algo que puede ocurrir en cualquier gran capital del mundo.

P. ¿Piensa volver algún día?
R. Sí, claro. Tengo allí a muchos amigos a los que volver a ver. ¡Volveré, pero de visita!

P. ¿Qué nos puede decir de sus relaciones con una periodista española que hacía sus prácticas en México y que cuando usted la dejó, abandonó la profesión por otra más descansada y lucrativa, aunque se rumorea que le sigue llamando?
R. Me ofende, soy un caballero, nunca hablo de mis mujeres. ¡Ja, ja, ja!