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Sin Fronteras | Esti Fernández Cereceda: de Barakaldo a Saint Louis pasando por Londres


por Adela Estévez Campos

Esti Fernández Cereceda (1972) se ha pasado casi la mitad de su vida hablando inglés. Estuvo seis años en Londres y lleva 13 en Saint Louis, en Misuri (Estados Unidos). Casada con un estadounidense, tiene dos hijas de ocho y seis años que insisten en declararse americanas y en hablar en inglés, pero a las que les encanta viajar a Barakaldo a visitar a sus abuelos y a sus tíos, y que hablan castellano con soltura en cuanto llevan un par de días en la anteiglesia. Enamorada de la música, estudió acordeón en el conservatorio barakaldés y ahora continúa practicándolo como afición y reuniéndose con sus amigos estadounidenses, en cuanto tiene ocasión, para cantar y tocar.


Pregunta. ¿Porqué se fue de Barakaldo?
Respuesta. Por nada especial. La verdad es que fue medio tontería. Me fui a Inglaterra de 'au-pair' un par de veranos para mejorar mi inglés. Después volví a ir un año para terminar el Proficiency y ya me quedé. Encontré trabajo y muchos nuevos amigos y el tiempo pasó sin darme cuenta.

P. ¿En qué trabaja?
R. En la parte financiera de Thomson Reuters y soy analista de negocios y desarrollo profesional (Lead Development Business Analyst).

P. ¿Estudió algo relacionado con su formación?
R. Sí, algo, pero no mucho. Creo que la mayoría de los que nos dedicamos a esto hemos obtenido nuestra formacion más a través de la experiencia que da el trabajo que de los estudios. Yo estudié secretariado bilingüe, inglés Proficiency e hice cursos de negocios en Inglaterra, pero nada me enseñó el trabajo que desarrollo, que es muy técnico.

P. Si fue su primera empresa la que la envió de Londres a Saint Louis, ¿por qué al cambiar de empresa siguió en esa ciudad? .
R. Trabajé para British Telecom y Scientific Atlanta con anterioridad, aunque por poco tiempo y después para Reuters. Luego para Bridge, una empresa americana con la que me desplacé aquí a Saint Louis. Tenía un contrato de año y medio a tres años. Los tres años pasaron y en ese tiempo conocí al que hoy es mi marido, con el que he tenido dos hijas, una buena razón para quedarme.

P. ¿Dónde trabaja ahora?
R. Estuve casi cuatro años trabajando para Exegy, tambien en Saint Louis. Mientras tanto, Bridge fue comprada por Reuters y después por Thomson Reuters y volvieron a llamarme para trabajar con ellos, con mejores condiciones de salario y vacaciones, y además con la ventaja añadida de que me queda más cerca de casa, así que acepté la oferta.

P. ¿Piensa volver a Barakaldo en algún momento?
R. Me parece difícil volver para trabajar tal y como están las cosas. Por lo que oigo, hay gente muy joven, muy preparada y sin trabajo. La edad no me ayuda para encontrar empleo allí a no ser que buscase el transferirme con la empresa. Eso sería medio factible, aunque no sería a Barakaldo, sino a alguna otra ciudad de Europa. Pero a 'Baraka' siempre volveré para ver a la familia, claro.

P. ¿Cada cuánto tiempo lo visita?
R. Procuro ir todos los años. Necesito que mis hijas aprendan a hablar español y conozcan nuestra cultura y a la otra parte de su familia.

P. ¿Qué echa de menos de su tierra?
R. A mi familia y la comida. Pero, es curioso, he estado fuera tanto tiempo que a veces cuando vuelvo me siento como una extranjera en mi propia tierra, sobre todo en las maneras. Me he vuelto demasiado educada y un poco fría. ¡Es broma!

P. ¿Sus hijas se consideran estadounidenses?
R. Mis hijas tienen ocho y seis años y las dos se consideran estadounidenses. Les hablo en español y lo entienden todo, pero desafortunadamente me contestan en inglés. Dicen que ellas son americanas y que España no es su país, aunque en realidad tienen la doble nacionalidad. Pero les encanta ir a España y estar con sus abuelos y sus tíos. Las dos chapurrean en español cuando las fuerzas, pero en cuanto pasan unos días en España se ‘desengrasan’ muy bien.

P ¿Qué cree que se debería imitar en Barakaldo de la forma de vida de Saint Louis?
R. Imitar, lo que se dice imitar, no mucho. Quizás la limpieza de las ciudades americanas es envidiable. La gente podría aprender a cuidar de lo suyo y no esperar a que otros o el Gobierno tengan que hacerlo simplemente porque “les pagamos o para eso están” . Ciertas cosas cuesta muy poco hacerlas uno mismo. Por lo demás la vida social española sí me gusta y aquí se estila poco.

P. ¿De dónde procede su pasión por la música?
R. Estudié en el conservatorio de Barakaldo varios años. Hice hasta quinto de Solfeo, Coral, Historia de la Música, Armonía y Acordeón. Cuando era pequeña no lo apreciaba tanto como ahora. Típico.

P. ¿Estaba en algún grupo o coro en Barakaldo?
R. No, solamente en el conservatorio y de vez en cuando tocábamos en alguna iglesia.

P. ¿Y en Saint Louis?
R. Tampoco, aunque la música es mi afición y me reúno con amigos a cantar y a tocar el acordeón o la guitarra. Por ejemplo, en estas fiestas, los nueve días anteriores al de Navidad nos hemos juntado un grupo de amigos, cada día en una casa distinta, a celebrar las novenas, algo típico en Colombia y otras partes de Sudamérica. En ellas se reza —los que saben y quieren— y se canta. Preparamos unos 14 villancicos y lo pasamos fenomenal tocando y cantando todos los días. El día de Reyes vamos a tocar en un hospital donde hay niños hispanos con pocos recursos. Esperamos poderles hacer sonreir un poquito.

P. ¿Sigue con el acordeón?
R. Soy miembro del 'Board of Directors' (consejo de dirección) de (Accordionist Teacher’s Guild (ATG). Dedico tiempo como voluntaria a preparar y publicar un 'bulletin' o 'newsletter' (boletín) cuatrimestral de actividades relacionadas con el acordeón en EE UU. También formo parte del comité encargado de preparar un festival que se celebra todos los años con acordeonistas de distintos países que dura cinco días y que en 2013 se celebrará en Chicago.

P. Entonces, ¿vive rodeada de música?
R. Desde luego, instrumentos en mi casa que no falten: piano y violín —para mi hija de ocho años—, un órgano, mis tres acordeones, dos guitarras, un banyo, un congo y varios intrumentos pequeños de percusión por si a alguien le apetece acompañarnos en cualquier momento.

P. ¿En cuál de sus dos ciudades encuentra mejor ambiente musical?
R. No he estado mucho tiempo involucrada en esto en Barakaldo, así que no lo sé. Lo que si puedo decir es que la cantidad de gente que sabe música es muy superior aquí porque se enseña en los colegios, así que todos aprenden algo. La calidad también creo que es superior ya que a cualquier bar que uno vaya hay músicos buenísimos y muchos de ellos improvisando. Creo que aquí hay más donde elegir, sin ser una ciudad muy grande.

P. ¿Le interesa la política?
R. Sí, me interesa pero no le dedico mucho tiempo.

P. ¿Cómo ha vivido la campaña electoral estadounidense?
R. Bien, seguí la campaña electoral lo justo. Es todo muy repetitivo y no me gusta que los dos partidos se tiren al cuello y se critiquen tanto. Hoy en día no hay mucha diferencia entre los dos grandes: el Partido Republicano y el Demócrata. Para mí todo se reduce a elegir al ‘menos dañino’ para el país.

P. ¿Y la campaña vasca?
R. En la vasca no he podido votar en las dos ultimas elecciones porque me mandan las papeletas demasiado tarde. He visto que otros ciudadanos en el extranjero se han quejado de lo mismo.

P. ¿Han notado la crisis?
R. Algo, pero no mucho. Mi marido y yo seguimos teniendo trabajo. No nos ha faltado y esperemos que siga así . De todas formas, si no trabajo en esto, lo haré en otra cosa. Creo que aquí el que quiere trabaja. Hay muchas más oportunidades que en España. La falta de trabajo no es algo que me preocupe. He notado la crisis en que el país no ha crecido como lo hizo a finales de los noventa o principio de 2000 y en que el seguro sanitario ha subido muchísimo.

P. ¿Hay posibilidades de trabajo para la gente que está emigrando otra vez?
R. Creo que sí. Si uno está bien preparado y tiene ganas de trabajar y buena ética de trabajo, quizás uno empiece en un puesto bajo, pero aquí se valora mucho esa ética y te promocionan. Si no, uno siempre tiene la posibilidad de buscar otra cosa.